MI TELEVISOR SE MARCHITA

¿Alguien se puso a pensar que va a pasar cuando se acaben las ideas y los temas para hacer buena televisión? Demasiado tarde, eso esta sucediendo ahora mismo, frente a nuestros propios ojos.

Luego de casi una década de uso y abuso de la “televisión realidad”, de haber regalado 15 segundos de fama a diestra y siniestra, de hacer millonarios a unos pocos y dejar al resto preguntándose porque no ganaron, es evidente que ya es hora de cerrar este capitulo y buscar otra realidad para la caja mágica.

El enorme éxito que tuvieron los llamados “reality shows” parece ser un fenómeno difícil de superar ya que le abrió la boca de un lobo hambriento , llamese el publico, que va a ser extremadamente difícil de volver a alimentar. A partir de ahora van a demandar mas y mas acción, mas realismo, mas novedades y por ahora la industria de la televisión no ha demostrado tener ninguna opción inteligente.

En el apogeo de este género hubo relámpagos de muy buena televisión. Pero la bonanza fue tan grande y las posibilidades tan generosas que luego de intentar todo, lo que lograron, lógicamente, fue saturar al mercado y al publico. Los ratings en estos momentos están demostrando que la gente se cansó.

Lo positivo es que estos programas le dieron una enorme dosis de oxigeno a una industria que comenzó el siglo 21 indudablemente malherida.

Por años los canales abiertos de televisión buscaron una nueva formula para retener la constante inmigración de televidentes hacia los canales de cable y satélite. Fue por eso que, luego del gran descubrimiento que resulto a partir de un experimento llamado “The Real World” de MTV, no sorprendió a nadie que los ejecutivos de las grandes cadenas decidieron agarrarse con uñas y dientes de una formula que resulto inmensamente ganadora y que les regalo 8 años de salud, sonrisas y prosperidad.

Ahora todo eso esta a punto de terminar y ese mismo proceso, el de retener a la audiencia, comienza otra vez.

No cabe duda que mientras ustedes están leyendo este artículo las mentes más brillantes de la industria televisiva están echando humo por las orejas para tratar de encontrar el próximo rumbo a tomar.

La pregunta que se hacen es: ¿Qué se puede mostrar después de mostrarlo todo? Si ya han puesto 200 cámaras en una casa con 20 personas para verlos dormir, orinar, fornicar, pelear y comer como cerdos, si ya nos mostraron como se comporta un grupo de ratas de ciudad en una isla supuestamente desierta, si ya recorrimos el mundo viendo a un montón de aspirantes a Lara Croft haciendo cualquier cosa por un millón de dólares, ¿que nos queda ya por ver?

Hay que admitirlo, los temas, al menos los mas ingeniosos, se agotaron. A no ser que comiencen a poner cámaras ocultas en las casas de los famosos o a televisar ejecuciones en vivo, todo parece indicar que la crisis pre-reality esta de regreso. Y la “realidad” no es nada alentadora.

Quiero dejar bien claro que soy un amante de la televisión y esta no es otra cosa que mi forma de llorar. Porque si nadie hace nada, la televisión como se conoce ahora va a morir una muerte triste y solitaria.

¿Quieren más evidencia de que se están quedando sin ideas? La falta de nuevos rumbos argumentales y la voraz competencia han llevado a los programas policiales mas exitosos de la televisión americana, como CSI o Law and Order, a inspirarse en casos de la vida real. Solo le cambian nombres y algunos hechos para evitar ser predecibles y listo.

Por ejemplo, NBC puso al aire un capitulo de Law and Order cuyos protagonistas tenían una increíble similitud a Britney Spears y Kevin Federer, con la diferencia que este ultimo mataba a alguien por simples cuestiones dramáticas. Esto demuestra, entre otras cosas que la realidad esta superando a la fantasía.

Las únicas excepciones parecen ser los programas de noticias que siguen atrayendo una enorme cantidad de audiencia cada vez que suceden eventos como, por ejemplo, el ataque a las torres gemelas. Pero lamentablemente los ejecutivos no tienen la habilidad, al menos dentro de la ley, de crear tragedias y mostrarlas en vivo.

Esta sed pública por un pedacito de la cruda realidad comenzó hace más de una década cuando algunos canales locales decidieron mostrar en vivo las persecuciones de criminales en las autopistas de Los Angeles. En muchos casos estos dramas llenos de verdadero suspenso terminaban con el criminal muriendo bajo una lluvia de balas policiales o con un aparatoso accidente que ni siquiera el cine podría imitar. A esto se le sumo que, en 1994, la huida del homicida O. J, Simpson en su Ford Bronco de color blanco produjo uno de los momentos televisivos más vistos de la historia de los Estados Unidos. .

Acusando recibo de semejante fenómeno pronto las cadenas nacionales, inclusive CNN, comenzaron a mostrar las persecuciones policiales para sacar provecho del interés que esas generaban. Pero algunas escenas demasiado violentas en horarios familiares los obligaron a detener esa lucrativa práctica. Recuerdo haber visto una persecución que terminó violentamente cerca de la frontera con México. El hombre que era perseguido por la policía se quedo sin gasolina, bajó del automóvil, y luego de durarlo unos segundos, intento levantar su pistola. Pero antes de que pudiera mover el brazo 5 centímetros, su cuerpo parecía un colador. El impacto de las balas en el cuerpo del individuo se vio claramente, mientras el reportero que relataba lo sucedido desde el helicóptero buscaba desesperadamente palabras que pudieran darle sentido a lo que acababa todo el mundo de presenciar. No se si porque el hombre murió frente a sus propios ojos o porque se dio cuenta de que algo tan grotesco lo habían visto familias enteras. Eso sucedió cerca de las 2 de la tarde en uno de los canales de las cadenas nacionales.

Sabiendo todo esto y luego de la enorme popularidad que tuvieron los reality, es difícil predecir cual será el camino a tomar para los genios creativos de la televisión. Lo único seguro es que pronto los televidentes vamos a tener la opción de elegir los programas que queremos ver y mirarlos a la hora que se nos de la gana. Ya las compañías de cable están ofreciendo a sus suscriptores un sistema en el que el usuario puede elegir el show que quiere ver. Tiene la posibilidad de pausar, retroceder, adelantar o apagarlo cuando uno quiera. Aunque actualmente las opciones son limitadas, es una alternativa interesante para esos días en los que no parece haber nada entretenido para ver. A medida que las conexiones de Internet sean mas rápidas y que encuentren una forma sencilla de transmitir imágenes de buena calidad por la banda ancha, aparecerán servicios similares en nuestras computadoras.

¿Qué tiene esto de malo? Obviamente es un duro golpe para los anunciantes quienes, juntos a los canales, tendrán que ingeniárselas para que los comerciales no desaparezcan en un mundo donde adelantar el video hasta que terminen las propaganda va a ser cada día mas común. Con Tivo u otros servicios similares eso es lo más común: apretar FFWD o las dos flechitas hacia delante cada vez que aparece el primer comercial.

Volviendo a la crisis de la televisión, es claro que la popularidad de los sistemas satelitales o de cable se debe a la curiosidad que tiene el ser humano por buscar mejores alternativas. Pero también es una crítica sutil y poderosa al contendido de los canales que se pueden captar con una antena normal y son gratis. Estamos de acuerdo con que nadie paga por algo nuevo si lo que tiene le basta. Y es precisamente porque existen opciones que el público se ha educado y es mas exigente. Que van a exigir ahora es unos de las grandes misterios del siglo 21.

Ya vimos a una niñera que viene a tu casa a decirte como criar a tus hijos al mismo tiempo que le muestra a la audiencia el fracaso que eres como padre, a dos hombres que intercambian esposas para darse cuenta de que, a pesar de que la suya es un desastre, existen cosas peores en el mundo; a un multimillonario con el peor peinado del mundo mostrando lo esplendido que es mientras abusa y tortura mentalmente de unos pobres ilusos que lo odian y lo envidian a la misma vez pero harian cualquier cosa por salir en TV, y a un montón de aspirantes a modelos, inseguras y al borde de la histeria que compiten para ver quien alimenta mas el monumental ego de la presentadora. Los ejemplos son múltiples pero prefiero parar ahí para no deprimirlos mas.

¿Están de acuerdo conmigo que todo tiene su límite, que ya no quedan mas realitys buenos para hacer en televisión? Si los hubo y eran buenos, seguro que los vimos en ABC, CBS, NBC o FOX, las grandes gastadoras.

Temas seguramente aparecerán, tal vez una buena idea aquí y allá, pero no creo que el público tenga las mismas ganas de antes. Dudo que sea posible volver a hipnotizar a la audiencia como el día en que Richard Hatch, el ganador de Survivor I, decidió mostrarle su salchichón homosexual a casi 40 millones de televidentes.

Mientras esperamos la próxima idea genial o el funeral de la televisión comercial yo sigo sentado contemplando esa cajita que se marchita frente a mis propios ojos.

Por lo pronto es obvio que los televisores ya han comenzado una huelga de hambre para protestar contra el alimento que reciben, reclamando mejores programas en su señal.

¿No se dieron cuenta que cada día vienen más flacos?

Pablo Padula
Periodista y Escritor
Autor de “Secretos de Impacto”
http://www.pablopadula.com

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